Liso
  • Para reforzar el cabello hay que empezar por la base: un corte con capas bien situadas y ciertas dosis de desafilado que proporcione movimiento y ligereza a la melena.
  • No menos importante es el proceso del peinado. La clave es que la raíz se mantenga levantada con nervio. El modo más rápido y fácil de lógralo es secar el pelo con la cabeza agachada y no empezar a peinar hasta que no esté casi seco. Con ello se consigue que las raíces no queden aplastadas.
  • Unos buenos aliados para casos de emergencia son los rulos. Humedece un poco el pelo en la zona de la coronilla y coloca 4 o 5 rulos gruesos de velcro. Da unas pasadas rápidas con el secador y aprovecha para maquillarte mientras se enfría. Retíralos en el último minuto y tu melena estará espléndida.
  • Para conseguir soporte y densidad extra, no dudes en recurrir a los cosméticos voluminadores, que se fijan a la fibra capilar para engrosarla. Elígelos en espuma cuando quieras naturalidad y geles para los acabados más pulidos. Se deben aplicar sobre todo en la zona de la raíz y mantener esta desplegada mientras la secas.
  • Si tu cabello, aunque liso, tiende a ser un poco fosco, puedes recurrir a los productos de alisado, vienen en distintas presentaciones, así que, para acertar, evita los que tengan alcohol ya que resecan el cabello, y ten en cuenta que las texturas más espesas (leches, bálsamos) tienen mayor poder hidratante, mientras que las ligeras (espumas y sprays ) respetan mejor el volumen. Estos productos contienen polímeros que enfundan el cabello, obligándolo a estirarse, al tiempo que evitan la deshidratación y lo aíslan de la humedad ambiental. Es importante distribuir muy bien el producto con el peine, mantén el pelo tirante mientras se seca y elimina la humedad por completo, pues podría estropear el resultado.
 
 

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