Para reforzar el cabello hay que empezar
por la base: un corte con capas bien situadas
y ciertas dosis de desafilado que proporcione
movimiento y ligereza a la melena.
No menos importante es el proceso del
peinado. La clave es que la raíz se mantenga
levantada con nervio. El modo más rápido y
fácil de lógralo es secar el pelo con la
cabeza agachada y no empezar a peinar hasta
que no esté casi seco. Con ello se consigue
que las raíces no queden aplastadas.
Unos buenos aliados para casos de
emergencia son los rulos. Humedece un poco el
pelo en la zona de la coronilla y coloca 4 o 5
rulos gruesos de velcro. Da unas pasadas
rápidas con el secador y aprovecha para
maquillarte mientras se enfría. Retíralos en
el último minuto y tu melena estará
espléndida.
Para conseguir soporte y densidad extra,
no dudes en recurrir a los cosméticos
voluminadores, que se fijan a la fibra capilar
para engrosarla. Elígelos en espuma cuando
quieras naturalidad y geles para los acabados
más pulidos. Se deben aplicar sobre todo en la
zona de la raíz y mantener esta desplegada
mientras la secas.
Si tu cabello, aunque liso, tiende a ser
un poco fosco, puedes recurrir a los productos
de alisado, vienen en distintas
presentaciones, así que, para acertar, evita
los que tengan alcohol ya que resecan el
cabello, y ten en cuenta que las texturas más
espesas (leches, bálsamos) tienen mayor poder
hidratante, mientras que las ligeras (espumas
y sprays ) respetan mejor el volumen. Estos
productos contienen polímeros que enfundan el
cabello, obligándolo a estirarse, al tiempo
que evitan la deshidratación y lo aíslan de la
humedad ambiental. Es importante distribuir
muy bien el producto con el peine, mantén el
pelo tirante mientras se seca y elimina la
humedad por completo, pues podría estropear el
resultado.